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Únicos en el mundo

"Pero resulta que también somos únicos en el mundo en otros valores no tan positivos, como por ejemplo el número de habitantes por kilómetro cuadrado"

Opinión 04 de julio de 2020 Antonio Bueno
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Siempre nos contaron que estas islas son únicas en el mundo, debido a que la variedad de climas, entornos y paisajes que en ellas se combinan no tiene símil en ningún otro lugar del planeta. Y en buena medida es algo cierto, cosa que ha convertido a las mismas en el lugar donde sueña pasar sus vacaciones media Europa.

Pero resulta que también somos únicos en el mundo en otros valores, no tan positivos, como por ejemplo el número de habitantes por kilómetro cuadrado, principalmente en las islas mayores (sólo en población) de Tenerife y Gran Canaria. Somos únicos en cuanto a no limitar el crecimiento poblacional y permitir que entre a vivir aquí cualquiera que así lo desee. Somos el único archipiélago del mundo que, tratándose de un lugar apetecible para ir a vivir, no tiene limitado su crecimiento poblacional, y por ende, controlado el acceso para residir. Por cualquier parte del planeta donde busquemos un archipiélago similar nos encontramos con que no es nada fácil entrar para quedarse en él. Desde los archipiélagos vecinos portugueses, a las islas de Polinesia, o el mismo Hawái, tienen el acceso a nuevos residentes controlado y limitado. Cosa que, es totalmente coherente con la conservación del entorno y, sobre todo, con la calidad de vida de sus habitantes.

Digo esto último porque seguramente en esos archipiélagos no sufrirán los problemas de atascos en sus carreteras que sufrimos aquí a diario, reducido actualmente debido al confinamiento por el estado de alarma. De la misma forma podrán ir a pasar un día en la playa sin tener que pasar media hora buscando aparcamiento. O un día en el monte con los amigos asando unas chuletas sin necesidad de ir a primera hora para coger mesa y fogón. Seguramente no exista el colapso que padecemos aquí también en nuestra red sanitaria, o en nuestros juzgados. Estos últimos con sobredemanda de resolución de pleitos relacionados con el territorio, esto es, con el espacio donde vivimos y nos desarrollamos.

Aparte de todo esto, en muchos de ellos tienen una industria turística de alto poder adquisitivo que ya quisiéramos para nosotros. Con menos turistas pero con mucho más gasto por cada uno de ellos, con lo que el beneficio del negocio viene siendo parecido al nuestro pero con la diferencia de que sus nativos no han perdido su calidad de vida entre atasco y atasco. ¿Alguien se cree que un ciudadano europeo de alto nivel adquisitivo vendrá a Tenerife a pasar sus vacaciones entre cemento, hormigón y asfalto? Los pocos que vienen lo hacen para pasar esos días en un hotel de lujo con todos los servicios de calidad, pero sin ganas de salir del mismo a consumir fuera. Con lo que la mayor parte del gasto lo realizan en el hotel. Y el comerciante local, como siempre, a dos velas.

¿Tan complicado es entender que a territorio limitado, población limitada? Somos los únicos, en el mundo mundial, que aún no lo hemos entendido. Es más, cuando lo comentas, corres el riesgo de ser calificado como racista, xenófobo, o alguna lindeza parecida. Parece que la isla fuera infinita y que hay espacio para media Europa cómodamente instalada. ¿No se dan cuenta nuestros políticos que este no es el camino? Yo creo que sí, pero explicar esto es algo que merecería otro artículo por si sólo.

Ya desde hace muchos años que diferentes personas muy relevantes, del mundo académico de las islas, han venido denunciando este sinsentido. Y a nuestros políticos les ha entrado por un oído, y seguro que saben por dónde les ha salido sin haber parado lo más mínimo en ninguna de sus neuronas. Y si lo saben ¿por qué no han hecho nada para corregir esta deriva? Yo creo que tiene que ver con el suculento negocio turístico, y el no menos suculento negocio constructivo. Pero como ya he dicho, profundizaremos en el tema dedicándole un artículo íntegramente.

Una de esas consecuencias de esta superpoblación, es que cada vez se nos limita más el acceso a los diferentes lugares de las islas, puesto que si permiten el acceso, se llena de gente y se deteriora ese entorno. Con lo que el resultado es que, además de que vivimos en un territorio limitado, nos limitamos más internamente, convirtiendo la existencia de cada uno de nosotros en una retahíla de prohibiciones que van poco a poco cercenando nuestra libertad.

Tiene toda la razón el partido político VOX cuando habla de que inmigración legal si, y la inmigración ilegal no. Pero además en estas islas deberíamos añadir un segundo parámetro a contemplar, el de hay espacio para ellos o no cabemos más. 

La realidad es que si no hacemos algo, y me refiero a cada uno de nosotros, pasaremos a ser el único pueblo en el mundo que decidió en un momento de su historia destruirse, y nunca hizo nada por remediarlo.

¿En serio es esto lo que queremos dejar a nuestros hijos? Estoy seguro que no.

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Antonio Bueno

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