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¿No se puede respirar o no todas las vidas importan?

Internacional 12 de junio de 2020 Antonio Moreno Antonio Moreno
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El 25 de mayo de 2020, en la ciudad de Minneapolis, George Floyd fue arrestado por cuatro policías locales, siendo que concretamente el policía Derek Chauvin tuvo una actitud absolutamente desproporcionada hasta que le provocó la muerte, quedando inmortalizada la terrible imagen de su rodilla sobre el cuello del detenido. Por ello Derek Chauvin está detenido a espera de ser juzgado, como mandan los cánones de un estado de derecho. Sin embargo, al poco de extenderse la triste noticia, comenzaron una serie de revueltas que desde Minneapolis, se extendieron por todo el país de las barras y las estrellas, sembrando un caos brutal. 


Ahora bien: Los medios de “comunicación” mayoritarios pretenden imponer la narrativa de que estamos ante revueltas generadas por un enfado social espontáneo, pero los hechos nos dicen que esa narrativa es falsa, puesto que los movimientos de extrema izquierda estaban buscando una excusa justo en el momento en el que Donald Trump ha anunciado la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (denunciando su connivencia con la dictadura china), que está sentando las bases para cortar la censura en las redes sociales y a las puertas de destaparse un escándalo sobre la administración Obama ya conocido como “Obamagate”. La muerte de Floyd les ha venido como anillo al dedo a estos grupos violentos que, entre la ingeniería social de millonarios como George Soros y el empuje político narcosocialista del Foro de Sao Paulo, han irrumpido con banderas comunistas al amparo de la organización “Antifa” (acrónimo de antifascista) que el presidente Trump no ha vacilado en calificar como terrorista.


Muchos medios de comunicación están pasando por alto la presencia de agentes cubanos y venezolanos en estos actos vandálicos que, por otra parte, siguen la misma hoja de ruta que están utilizando los golpistas en Chile, así como siguen la política del gobierno social-comunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en España. 
Además, esos mismos medios de comunicación que pretenden imponer una narrativa fantasiosa ante la violencia que se ceba especialmente contra comercios y propiedades privadas (los enemigos clásicos del comunismo), callan cómo muchos comerciantes y policías negros están siendo víctimas tanto de Black Lives Matter como de Antifa y otras organizaciones de métodos terroristas. 


Por cierto: ¿Dónde están esos medios de “comunicación” y sus niños mimados de Black Lives Matter cuando Boko Haram masacra cristianos nigerianos? ¿Dónde estuvo Black Lives Matter cuando en Ruanda los tutsis eran masacrados? ¿Dónde están cuando hay abusos de algún policía negro contra algún ciudadano blanco? ¿Por qué no resaltan que uno de los policías que acompaña a Derek Chauvin era de origen asiático? Estamos ante la misma hipocresía manipuladora que callaba cuando se daba algún episodio parecido en tiempos de la presidencia de Barack Hussein Obama; el mismo belicista bajo cuya “intervención”, Libia se ha convertido en un gran mercado de esclavos negros. Y el problema aumenta cuando todos los grupos manejados por los satélites de George Soros o el Foro de Sao Paulo son encima explícitamente apoyados por el Partido Demócrata, y no en vano Joe Biden dijo hace poco que un negro que no le vote no es un buen negro, valga la enésima metedura de pata de un partido cada vez más fanatizado hacia la izquierda. Como indica la activista conservadora negra Candace Owens, no hay racismo mayor que el del Partido Demócrata, el mismo que considera que los negros son de su propiedad y que deben hacer lo que ellos quieran. 


No se olvide, asimismo, el éxito económico y la estabilidad política alcanzada por una administración Trump que se ha empeñado en cumplir sus promesas electorales; teniendo en su agenda una inequívoca apuesta por la vida frente a las multinacionales infanticidas; siendo Trump el primer presidente en acudir a la Marcha por la Vida de Washington. Todo ello entra en el paquete de la furia neocomunista que no sólo pretende desestabilizar los Estados Unidos, sino que va más allá y amenaza su propia existencia como nación, pues como bien ha dicho el presidente, es incompatible el socialismo con la identidad del país de la libertad. 


Asimismo, estos movimientos violentos tienen su eco en Europa y en España, Reino Unido, Francia, Suecia y Grecia, en donde se han vivido episodios imitativos; como si esos países no tuvieran problemas en plena pandemia y ante una crisis económica acuciante como para imitar a la extrema izquierda norteamericana… Pero es que estamos ante una amenaza que busca extenderse por todo el mundo como expresión del globalismo al que combate claramente la administración Trump. 


No obstante, la extrema izquierda no contaba con un factor, y es que los estadounidenses no van a permitir que los lleven como corderitos al matadero. La Segunda Enmienda de la Constitución reconoce el derecho a la legítima defensa, la ley les ampara y es algo que además forma parte de la mística nacional. Porque el estadounidense no tiene una mentalidad dependiente del estado, sino que en su concepción de la vida, prima mucho más la iniciativa y la responsabilidad desde el individuo a la comunidad más inmediata. Allá en los lugares donde los ciudadanos se han acogido a la Segunda Enmienda, los saqueadores neocomunistas parecen ser más mansos. Y es que en verdad, no es fácil domeñar a ciudadanos que tienen esta conciencia de libertad y responsabilidad. Se podrá estar más o menos de acuerdo, pero es un hecho que ni a Soros ni a nadie le va a ser fácil imponer una dictadura en Estados Unidos. 


Sea como fuere, cada vez que un país sea vandalizado y destruido por la izquierda, ¿habremos de hablar de “estallido social”? ¿Por qué no decimos la verdad y hablamos de subversión global neocomunista?  


Todas las vidas importan, no sólo las vidas que los neocomunistas pretenden usar a su antojo. Y en un ambiente dictatorial golpista no se puede respirar. Afortunadamente, son muchos los estadounidenses que están dispuestos a luchar por la libertad.

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