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Godos y bizantinos en Spania

Érase una vez... 28 de mayo de 2020 Antonio Moreno Antonio Moreno
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Hace ya muchos años, visitando Faro (en el Algarve, aquel sur de Portugal tan cercano de mi terruño y donde nunca me he sentido extraño), pregunté por el origen de una muralla histórica que caracteriza a la ciudad, respondiéndome un lugareño que aquello lo habían hecho los bizantinos, cosa que me llamó la atención sobremanera. Y es que siendo un servidor historiador, puede corroborar que, del colegio a la universidad, apenas se nos hace siquiera mención alguna de su presencia en España. Aquel fue un momento en el que comencé a hacerme una pregunta en especial: ¿Por qué se nos ha silenciado a toda costa esta parte de nuestra historia?

Veamos: Desmoronada la vertiente occidental del imperio romano, los visigodos tomaron el poder de Hispania. Aquello que empezó como una aventura luego de cruzar los Pirineos se prolongó tres siglos (del V al VIII concretamente), construyéndose el Reino Visigodo de Toledo que fue desbaratado por la invasión musulmana proveniente de África. 

Así, nuestra Piel de Toro y territorios adyacentes, luego de formar parte del Imperio Romano (¡y qué parte! Trajano, Adriano y Teodosio, entre otros, nacieron en esta tierra), conformó una unidad política que, con sus más y con sus menos, se fue consolidando hacia el siglo VII por obra y gracia del rey Suintila. Ciertamente, no fue un camino de rosas (¿pero acaso hay algún proceso histórico que lo sea?): Amén de visigodos, a la Península arribaron suevos, vándalos y alanos. Vándalos y alanos, luego de dominar el sur, pasaron al norte de África; los suevos, pertrechados en el noroeste, fueron asimilados. No obstante, también aparecerían los bizantinos, esto es, el Imperio Romano de Oriente, los cuales, en el siglo VI, bajo la batuta de Justiniano, hablaban de “renovatio imperii”, llegando a conquistar territorios de Italia, el norte de África e Hispania. Ya en esa época, godos y bizantinos comenzaron a hablar de Spania. 

Godos y bizantinos se disputaron el dominio de Spania, ganando los primeros, mas dejando los segundos una huella imborrable. Y es que no en vano, en España nunca dejó de retroalimentarse la romanización; y así, los moros llamaron “rumíes” a los hispanos durante siglos; como “romanos” llamaron los godos a la población hispana. 

Así, me voy dando respuesta a la pregunta de por qué se nos ha ocultado esta parte de nuestra historia, y es que no conviene que nuestro pueblo tenga en mente la antigüedad de nuestra unidad como patria, aquella que de hecho fue enarbolada en la Reconquista como ideal de “restauratio” de la “España perdida” desde la resistencia cristiana norteña. España no se inventó en 1978; ni tan siquiera en 1812. Ni tan siquiera la inventó Hernán Cortés cuando llamó “Nueva España” al actual México. Y antes de Cortés, concretamente en 1492, Elio Antonio de Lebrija, quien compuso la primera gramática de nuestro idioma, al saber de la Toma de Granada por parte de los Reyes Católicos, sentenció “Hispania tota sibi restituta est”. Es vital eliminar esta parte de nuestro pasado con estilo orwelliano para que desconozcamos nuestras sólidas raíces y caigamos en las artimañas y mentiras del separatismo favorecido a diestro y siniestro por los respectivos gobiernos de turno; separatismo que ha tenido que ser siempre violento para generar la artificialidad del odio entre hermanos; entre aquello que estuvo unido y que se recuperó luego de siglos de lucha contra el islam, expandiéndose y confirmándose a lo largo y ancho del continente americano como una espléndida koiné cuyo genio universal fue heredado a través de siglos de romanización; romanización que, reiteramos, continuó su esencia con godos y bizantinos. 

No obstante, en estos tiempos dramáticos, gracias a Dios contamos con historiadores de la talla de Daniel Gómez Aragonés por la parte goda y de Walter Martín por la parte bizantina. A su sabiduría nos encomendamos para continuar alimentando la fe en el porvenir que nos da una historia rica y contundente, la misma que nos puede otorgar muchas enseñanzas en estos tiempos aciagos. Por ellos y por nuestro legado, vayan estos versos de un servidor:

GODOS Y BIZANTINOS EN SPANIA

Godos y bizantinos se batieron,
en la ibérica Piel de Toro,
por el dominio de Spania.

Toledo y Constantinopla,
se encontraron en Cartagena.
El Mediterráneo cara a cara.

Germanos romanizados contra
la Roma helenizante en una
tierra de alma y cultura romana.

Amor-odio de idas y vueltas,
influencias que van y vienen,
por una época señalada,

que han querido borrarnos,
por mediocridades "ideológicas",
mas cuyas piedras hablan.

Godos y bizantinos frente a frente,
rescatada sea su memoria,
por justicia elemental hispana.

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