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La DEA y la izquierda española

Nacional 21 de mayo de 2020 Antonio Moreno Antonio Moreno
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El año 2020 comenzaba con un gran escándalo para la coalición social-comunista que “gobierna” España en nombre del Foro de Sao Paulo: Luego de que Evo Morales intentara manipular por enésima vez las elecciones para perpetuarse en el poder en Bolivia, tanto su pueblo como sus instituciones lo rechazaron y poco después, (dizque) diplomáticos españoles aparecieron encapuchados en la residencia de la embajada mexicana en La Paz donde se encontraban ministros de Evo Morales agazapados ante las acusaciones de corrupción y torturas. Los vecinos de la zona lograron expulsar a aquellos advenedizos españoles que nunca mostraron su rostro descubierto; y esa misma noche, el periodista español Alejandro Entrambasaguas los localizó en el aeropuerto, obteniendo la callada por respuesta, y quien calla otorga.

Todo este chapucero “affaire” no hizo sino abrir la caja de Pandora, ¿pues qué vínculos tan fuertes puede haber entre ministros de Evo Morales, México y España para que se montara aquello? 

Poco después, Jaime Bayly, escritor peruano afincado en Miami, denunciaba los vínculos de Evo Morales con el Chapo Guzmán y otros narcos mexicanos. 

Pero ahí no queda la cosa, resultando que en febrero del 2020, Delcy Rodríguez, la número 2 del régimen de Maduro, se paseó por el aeropuerto de Barajas cuando tenía prohibido pisar suelo de la Unión Europea. Iba con un curioso equipaje: 40 maletas. Todavía no sabemos el contenido, por más que se especule bastante al respecto. 

Y siguiendo otra pieza más del rompecabezas, Rafael Correa resultó condenado en Ecuador, aunque vive su dulce exilio belga, suponemos que en nombre del indigenismo. Y tanto en Bolivia como en Ecuador salieron a relucir ilustres nombres de la izquierda española vinculados, según datos de estas repúblicas hispanoamericanas, con dineros lavados de origen narco que, entre otras cosas, supuestamente habrían sido destinados para financiar al partido Podemos. Bolivia dio nombres muy concretos: Por parte del PSOE, mencionó al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, así como al exjuez prevaricador Baltasar Garzón (que hace poco andaba alentando el golpismo violento en Chile, luego de años de vida lujosa por Colombia y Argentina); y por la parte de Podemos, salieron a la palestra Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Carolina Bescansa e Íñigo Errejón (este último ahora con su propia marca política). 

Zapatero, valedor de Maduro y Evo entre otros (yendo y viniendo por los campos cocaleros de Bolivia y por el palacio de Miraflores como Pedro por su casa) se mostró especialmente vehemente en decir que en modo alguno iría a Bolivia. Lejos de defenderse de la reclamación del país hispanoamericano, habló de la existencia de una extrema derecha creyente en la tierra plana, haciendo demasiado evidente su nerviosismo. Y podrá negarse a la petición boliviana, pero más difícil le va a resultar negarse si la DEA (que lleva siguiendo los pasos de la narcodictadura chavista desde hace mucho) lo requiriese, porque entre la chapuza diplomática de España en Bolivia y el paso de Delcy por Barajas, los Estados Unidos han perdido la poca paciencia que les quedaba.

Este “gobierno” va de escándalo en escándalo, pero tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo. Y por más que desde su posición pretenciosa dizque europea pretendan ningunear a Bolivia y Ecuador, a ver si son tan gallitos cuando la DEA reclame a más de uno y a más de dos, porque como indica el periodista Carles Enric, la lista puede ser más larga de lo que imaginan. 

 

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