Verdades Incómodas Verdades Incómodas

El futuro de España, entre Italia e Iberoamérica

Opinión 17 de mayo de 2020 Antonio Moreno Antonio Moreno
490x_italia-espana-banderas

El español medio busca compararse continuamente con Francia, Alemania, Reino Unido, o hasta con los países escandinavos, pero poco o nada sabe de Italia y Grecia más allá de algún exotismo turístico o de alguna referencia futbolera. Asimismo, especialmente desde los años 80, nos entró una suerte de europeísmo de nuevos ricos progres que nos hace mirar a Iberoamérica por encima del hombro, como si nosotros fuéramos desarrolladísimos y no tuviéramos nada que ver con aquellos exóticos subdesarrollados o algo así… Y esta imagen deformada y alienada nos está empujando a una postración cada vez más agudizada. Si uno se desconoce a uno mismo, si no muestra respeto ni por lo suyo ni por lo próximo, ¿cómo ha de ser y cómo ha de verlo el resto del mundo?

Con todo, lo cierto es que Italia, por su sociología parecida, puede mostrar algunos rasgos del futuro inmediato de España. Aún en la postguerra mundial, Italia seguía muy polarizada, y en su suelo se probó la estrategia de la tensión, esto es, los servicios secretos se infiltrarían en grupos fascistas y comunistas para inducir o directamente perpetrar atentados que sobrecogiesen a la población y así orientarla a una moderación en sus posiciones políticas. Pasados los años, todavía hay muchas muertes y atentados nunca esclarecidos en el país transalpino. Y así, España era un país ideal para probar esta estrategia que había funcionado en Italia (aunque no del todo) especialmente luego de la muerte de Franco (en 1975 para las víctimas de la ESO). Y todavía quedan muchos atentados sin esclarecer en España. 

Además, en esos años 70 fue cuando la camorra napolitana comenzó a asentarse en España. Tal y como dice Roberto Saviano, autor de “Gomorra”, no por nada la camorra llama a Málaga “la costa nostra” y en los Quartieri Spagnoli de Nápoles se habla de Barcelona como su territorio. Tanto la presencia camorrista como el poder del tráfico de drogas en España es conocido por todo el mundo salvo por los españoles. Así nos cuentan de bien las cosas los medios de comunicación, y más hoy en día, tan ricamente subvencionados por el gobierno de Kerensky Sánchez y Lenin Iglesias.

A día de hoy, los italianos son una de las comunidades inmigrantes más crecientes en España, contándose por 260.000. Imaginémonos cómo está Italia para que se vengan para acá… Y es que la crisis y la deuda han hecho que Italia esté en una postración política y económica absoluta, presa de instituciones supranacionales dizque europeas. La inflación, la pérdida de poder adquisitivo, la inestabilidad laboral y el desempleo, una burocracia tan gruesa como ineficiente y un sistema fiscal abusivo completan el trágico cuadro, añadiendo que uno de los regalitos fue escoger Italia para “acoger” inmigración masiva, habida cuenta de que Francia y Alemania estaban rebasadas; siendo dos naciones con protagonismo directo en guerras como los Balcanes y Libia que tanta desestabilización y emigración provocaron. 

España es un gran cruce de caminos. Todo lo que viene del continente americano hacia Europa, pasa por España. La droga no iba a escapar a este asunto. Si a ello le sumamos a que los países productores y distribuidores de la droga comparten el idioma con España, hace años, podríamos haber sido previsores; pero a falta de estadistas, tuvimos toda una corte inflada de políticos con sus respectivos clientes y enchufados. 

La España de los años 70 era un escenario de incertidumbre política y económica, y a río revuelto, ganancia de pescadores: Primero la heroína por el “corredor turco” y luego la cocaína procedente de Sudamérica entraron a espuertas; siendo que en España, en teoría no hay una mafia local “competidora”, pues como dice el nombrado Roberto Saviano, muchos españoles son transportistas, pero no mafiosos. En teoría… Porque tanto en las Rías Bajas de Galicia como en el andaluz Campo de Gibraltar se están dando sociedades muy parecidas a aquellas que son dominadas por la mafia, tal y como se puede ver en el sur de Italia o en Iberoamérica, esto es, nuestro Mediterráneo y nuestro Atlántico. Somos sociedades muy clánicas, muy familiares, muy celosas de nuestras tradiciones, y esto se da especialmente en algunas regiones como Galicia y Andalucía; regiones que, por otra parte, llevan muchos años siendo castigadas por el desempleo. 

Empero, estas características no son enunciadas porque estos problemas sólo y exclusivamente se den en nuestro país y en países más o menos afines, pues mafias hay en todo el mundo; esto se dice por el parecido social y hasta político al que se aboca una España que en Europa, al igual que Italia y Grecia, ha de verse arrastrada a ser el vertedero de un turismo de cada vez peor calidad y hacia América, en vez de aprovechar su potencial, de ser el trofeo más preciado de un Foro de Sao Paulo que fue ideado por Fidel Castro y que, en base a los recursos naturales de Venezuela y al narcotráfico, está construyendo una suerte de nueva URSS del siglo XXI, desde América a Europa. El partido Podemos no se explica sin el Foro de Sao Paulo; y sin la utilización del petróleo, el narcotráfico y el lavado de dinero, tampoco se explican los diversos y corruptos gobiernos que han tenido (y algunos aún tienen) contra las cuerdas a nuestros hermanos iberoamericanos. Y se dirá que España no es Venezuela; claro, como Venezuela tampoco era Cuba. En cambio, los asesores de la Venezuela chavista ya están gobernando España. A ver cuándo despertamos del “sueño europeo”, porque los italianos al menos son más realistas en este sentido. 

Así las cosas, propios y extraños se preguntan qué pasará después del coronavirus, y un servidor no tiene vocación ni talento de adivino, pero no hace falta eso para darse cuenta de ciertos paralelismos que nos sirven en bandeja una imagen que ya está presente por más que no queramos verla. Los panoramas políticos, económicos y sociales que vemos en Italia y en Iberoamérica ya los tenemos aquí. Y no estaríamos condenados a esto por una suerte de determinismo fatalista; pero hasta que no luchemos juntos contra nuestros demonios y reconozcamos de verdad nuestras virtudes alejados de complejos impuestos por falacias pseudoilustradas del siglo XVlll y nórdico-germanistas del siglo XIX, en el futuro no se irá sino a peor, por imposible que parezca. 

Los globalistas saben que España e Italia son los pilares de la romanidad en Europa y que el respeto por la abundante población anciana, por más que estemos poseídos por el progresismo, siempre puede ondear una bandera de valores tradicionales. Asimismo, esos globalistas saben de la estrecha conexión entre la Península Ibérica y el Nuevo Mundo, y de la formidable potencia político-económica que podría formarse si adoptara un modelo de mancomunidad que sería superior a la Commonwealth. Por ello nos quieren muertos. Mas, como decía Ramiro de Maeztu, gran ensayista español asesinado por el Frente Popular, “ser es defenderse”; así que seamos nosotros mismos y defendámonos para tener un futuro mejor. 

Te puede interesar

WhatsApp Image 2020-06-30 at 19.37.18

ADIÓS REFUGIO EDMUNDO HERRERA

Antonio Bueno
Opinión 01 de julio de 2020

Señores del Cabildo y del Parque Nacional, la verdadera gestión del Parque pasa irremediablemente por su protección, y esta pasa inexorablemente por devolver a este entorno su carácter natural y salvaje.

Lo más visto

Newsletter