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La romanización como hito fundamental en la historia de España

Érase una vez... 15 de mayo de 2020 Antonio Moreno Antonio Moreno
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No hay hito que explique mejor la historia de España que la romanización. En ello coincidieron personalidades tan ilustres como el historiador Marcelino Menéndez y Pelayo o los escritores Ramón del Valle-Inclán, Ramiro de Maeztu y Josep Pla, entre otros. Y dijo el gran pensador Juan Vázquez de Mella en sus “Dogmas Nacionales” que el Estrecho de Gibraltar era el punto estratégico más grande que el planeta, porque ahí se encontraban el Mediterráneo y el Atlántico, Europa y África y era el paso obligado hacia el Nuevo Mundo. Con el descubrimiento de América, aquella geografía se hizo más providencial todavía, pero ya lo era en la Antigüedad y por ello cartagineses y romanos lucharon a muerte por la Piel de Toro, y acabamos siendo parte del Imperio Romano durante siglos; un Imperio Romano que juntó parte de Europa, Asia y África con el Mediterráneo como mare nostrum. No en vano nuestra lengua y nuestro derecho proviene de Roma, y como decía el filósofo Gustavo Bueno, ya nuestro idioma evolucionado muy pronto fue lengua filosófica asumiendo conceptos del griego que luego deberían incorporar otros idiomas. 

Esto, que debería estar tan claro en nuestras conciencias, no es valorado, y así, desde el siglo XIX se están buscando “hechos diferenciales” artificiales y hasta violentos para romper la evidencia de nuestro legado común, y así, desde “celtismos” a “arabismos” (1), utilizados políticamente (últimamente más por la izquierda) por unos separatistas que han de ser violentos para romper lo evidente, quiebran la lógica de nuestros referentes, y así, ni entendemos nuestra historia ni nos entendemos a nosotros mismos en el presente y como potencial para el futuro. 

Los godos llamaban “romanos” a la población ibérica, y siglos después, los musulmanes los llamarían “rumíes”. La Reconquista cristiana frente al islam, con el recuerdo del Reino Visigodo de Toledo y la “España perdida”, no hubiera tenido sentido sin ese legado romano que los godos complementaron, pues no en vano eran germanos romanizados. Asimismo, la forma de hacer imperio de España en América no se entiende sin esa vocación universal y federativa heredada de Roma, buscando la generación y la interacción del mundo donde se asentaba; y caído el Imperio Bizantino (esto es, la Roma del Oriente) frente al islam, España, liberada del islam, cumplió el papel de llevar el Mediterráneo al Atlántico, con todo el legado de la filosofía griega, el derecho romano y el cristianismo, siempre buscando la conexión de los territorios que formaban parte de la misma corona con acueductos, caminos, puertos, fortalezas y ciudades.  

Así las cosas, en estos tiempos en los que el globalismo pretende arruinar toda identidad, aferrémonos al mayor y mejor legado que nos hace entendernos desde el pasado hacia el porvenir que podemos tener: El legado de la romanización al que ayudamos con emperadores como Trajano y Adriano y filósofos como Séneca.

 

NOTA

(1) Ni los celtas estuvieron exclusivamente en Galicia o Asturias ni los moros estuvieron exclusivamente en Andalucía; ni los comuneros fue algo exclusivo de Castilla la Vieja ni el austracismo fue algo que definiera a Cataluña y tantas y tantas chorradas exclusivistas inventadas al alimón de una pseudohistoria que no existe más que en mentes calenturientas que quieren romper por la fuerza una patria antigua con vocación universal. 

 

 

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